Connecting Spontaneous Expressions Volume II

La experiencia de mirar en la creación art brut
En “Las puertas de la percepción”, su autor Aldous Huxley1 relata cómo bajo los efectos de la mezcalina permaneció absorto mirando los pliegues y arrugas de su pantalón. Entre sus pensamientos rondó la idea de si hubiese sido un pintor de genio habría podido plasmar esta prenda con similar virtuosismo al de las faldas de Judit en un cuadro de Botticelli, mejor o peor, pero lo suficientemente apropiado como para fascinar por siglos a generaciones de espectadores, y hacerles comprender, el verdadero significado de lo que, en nuestra patética imbecilidad, llamamos “meras cosas”…2. Huxley miró sus pantalones como si fueran lo único en el mundo disponible para mirar. Así deberían verse las cosas -repetía con obstinación. En tanto, le asaltaba la duda de ¿cómo poder conciliar el ver estos pantalones como infinitamente importantes, con los asuntos necesarios de la existencia, los quehaceres diarios, los deberes temporales?
Lo “infinitamente importante” para un artista art brut es su realidad mental. Ningún asunto se le antepone con mayor preponderancia. Ninguna imagen, con mayor intensidad. El artista art brut puede permanecer frente a los dictados de su mente tan o más abstraído que Huxley mirando los pliegues de sus pantalones bajo el efecto de la mezcalina, y puede pintar visiones irreales, con tanta o más convicción que un Botticelli, los pliegues de Judit. Todo en su vida se relaciona con un paisaje interior, poderoso, sofocante, incluso aterrador por no poder discernirlo, muchas de las veces, de la realidad que acontece en el afuera.
Una vívida manifestación de estos tormentosos pensamientos tiene lugar en las creaciones del artista art brut. Aquí se deposita un mundo exclusivo al que pertenecen imágenes que solo se asemejan a ellas mismas, lugares que solo ha visitado el propio inventor, personajes insólitos, composiciones enigmáticas de gran belleza o de un horror estremecedor. Estas imágenes han sido desgajadas del lugar de la imaginación, del mundo de los delirios y las alucinaciones, y frente a ellas, según sean de fascinantes o aterradoras se sucumbe en la contemplación más aletargada o en la lucha más violenta que se pueda desatar. Quien lidia con este mundo conoce de tiempos distorsionados, expandidos y perdurables.
Al descubrir la obra de un artista art brut puede tenerse noción de cómo estos sujetos hacen un uso extraordinario del tiempo. Historias como la de Diego López3, el profeta que durante un lustro estuvo pintando una montaña de azul en el poblado Cabezo de Torres (Murcia) o la de Henry Darger4 que confeccionó un libro de 15 000 páginas y 300 acuarelas durante casi medio siglo, no dejan de estremecer al hombre común cuando analizamos las variables de temporalidad.
Hoy, probablemente, los artistas art brut, en condiciones de aislamiento o marginalidad, no superen la cifra de los que trabajan bajo lógicas grupales. Cada atelier, taller o asociación donde se reúnen muchos de estos sujetos equivalen al espacio perfecto para el ejercicio de la creación. Allí, en ambientes de sociabilidad, rodeado de sus similares, bajo las leyes del hombre ordinario que procura no importunar, instruir ni orientar el instinto creativo, se mantiene también el artista art brut, imperturbable, viviendo la realidad ensimismada donde las cosas se miran como infinitamente importantes.
Yenisel Osuna Morales, historiadora de arte y Directora de la Galería Servando (La Habana, Cuba)
1 Aldous Huxley (1894-1963) escritor y filósofo británico.
2 Aldous Huxley. Las puertas de la percepción. P. 14. (Formato PDF). https://maps.org/images/pdf/books/HuxleyA1954TheDoorsOfPerception.pdf [visitado 12 Junio 2019]
3 Artista art brut (España, 1965-2017).
4 Artista outsider (Chicago, Illinois, Estados Unidos, 1892-1973).