Riera Studio, una semilla de Marañón en el Municipio Cerro.

Riera Studio, una semilla de Marañón en el Municipio Cerro.

Por: Giselle Victoria Gómez.

Existe en la Habana desde mayo del 2012 Riera Studio. Es la propia casa del artista Samuel Riera transformada en espacio de exhibición de Artes Visuales.

Él, graduado de la Academia de Bellas Artes San Alejandro en la especialidad de Grabado (1993-1998), ha producido a lo largo de su carrera una obra heterogénea en cuanto a estilos, manifestaciones y temáticas. Desde el lienzo abstracto al arte conceptual en videos, instalaciones, esculturas, pinturas y contadas performances que ofrecen sus reflexiones sobre algunas problemáticas sociales, políticas y culturales de su contexto. Hoy trabaja en las series de Pioneros Obedientes (la Educación como herramienta para crear modelos ideológicos idóneos); sus Osos y la homosexualidad en esculturas seriadas con el interés explícito de autorrepresentación y de convertir en suvenir la figura del hombre llamado Oso (intento de glorificar una de las tendencias de la masculinidad en el contexto gay); y las instalaciones de juguetes plásticos, The creepy toys Factory, que toma del mercado alternativo para niños (¿querrá llamar la atención sobre los materiales altamente tóxicos, la factura rústica…?). Sus testimonios simbólicos proponen miradas distintas de las que ofrecen los medios de comunicación masiva oficiales, obviamente con mejor acabado y calidad.

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Este espacio cuenta con otro proyecto que ha marcado recién su sello característico: Art Brut Proyect Cuba. Corriente ampliamente establecida en museos, galerías y fundaciones internacionales, con sus propios eventos y Mercado. Art Brut es el término que Jean Dubuffet (1901-1985) acuñó para las creaciones emanadas de una necesidad distinta a la de tipo apolínea e inconexa de las instituciones artísticas: expresión espontánea, mundos de logos diferentes del arte intelectual. En ocasiones es relacionado con los conceptos de Arte Popular o el Kitsch, aquí no es más que el arte realizado por personas sin formación académica y que trabajan al margen del circuito oficial (Outsider le llaman en Estados Unidos; Brut, en Europa).  Recuerdo con una sonrisa la primera exposición colectiva que organizó (junto con Sandra Ceballos) en la Bodega de Paquito, ubicada a pocos metros del actual estudio, y Pura Mancha, en el contexto de la Bienal de la Habana del 2012, que introduce al espacio Riera en la sociedad de las exposiciones alternativas, suerte de reclamo sutil (y expandiéndose) como la mancha de aceite en la periferia del papel de las instituciones oficiales. Da igual si es de Olivo Extra virgen, Girasol, o de la bodega, su gusto es de jengibre, pimienta y especias diversas, frente al sinsabor de las aburridas predominantes, quizás comparables a la receta de arroz blanco de grano (insípido) adquirido mensualmente con la libreta de abastecimiento. Ojo: el camino abajo y arriba es uno y el mismo (Heráclito).

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Colección Art Brut Project Cuba – RIERA STUDIO

Antes de llegar a Riera Studio el artista Bernardo Sarría (ALIAS El rey de las papas) tenía un puesto de viandas y hortalizas barrocamente decorado con pinturas y objetos ensamblados, textos humorísticos y religiosos; ya existían los dibujos, las figuras y objetos tridimensionales de aquellos con enfermedades mentales -esquizofrénicos, autistas, o de tipo genéticas -Síndromes de Down, y aquí se expone la inolvidable 3×21, muestra de pinturas y dibujos de Darien Robaina Alonso, Lien Agrelo Pons y Roberto O’farril Multan; y las alucinantes Ciudades… de Damián Valdés Dilla. Existe un referente importante de este proyecto: la labor de Samuel Feijóo (1914-1992) como promotor cultural desde los años cincuenta. [1]

Si dicha vertiente es reconocida y asumida por el mercado artístico y a sus creadores como profesionales del arte, paralelos y en las mismas escalas de los artistas “normales”, quizás no es ingenuo pensar que el término Brut caduque, y este arte tome equivalentes denominaciones a las del “arte culto”[2]. Lo que importa es que lo Brut tiene su sede aquí por primera vez en Cuba a desde el año 2013, en el Cerro, en la casa del artista Riera, su madre Clara y Derbi. No es una escuela, tampoco es centro de terapia, dice Riera. A diferencia de otros proyectos comunitarios y de enseñanza, aquí no se pretende educar o instruir a los creadores. Se aparta de toda intención educativa, si bien se aprende con ellos, y ellos aprenden entre sí, de las nuevas relaciones creadas aquí, del intercambio mutuo y hasta de los públicos de las exhibiciones. Este espacio organiza muestras de sus trabajos y en ocasiones les provee de materiales y oficina-taller, pero lo más importante: alegrías.

Alegría para aquellos que llegaron a su encuentro con Riera y van visualizándose en eventos internacionales: Damián Valdés Dilla, Josveidy Jove Junco (ALIAS El sirio), Misleidy Castillo Pedroso… Claro que estos nombres todavía son desconocidos por los especialistas del patio, casi intocables. Sus obras no son pulcras, su aire no es estirado, van de incógnitos y con olor a marañón.

16/9/2016


[1] Samuel Feijóo, artista autodidacta, escritor y promotor cultural, desempeñó una rica labor en representación del arte y literatura popular, conoció Jean Dubuffet y expuso una colección del grupo Signos en el museo Collection de l’ Art Brut en París, 1983. Si bien, existen en Cuba las casas de cultura y algunos proyectos con marcado interés en propiciar espacios y momentos de creación artísticas en las comunidades, así como curadores (Orlando Hernández, Sandra Ceballos y otros) que han visualizado a algunos de estos creadores, la impronta más significativa en cuanto a constancia y sistematicidad fue la de Feijóo (vea las revistas Isla y Signos,  el libro de cuentos populares: Mitología Cubana, y su amplio currículo de exposiciones)

[2] En 1961 el Gobierno Revolucionario fundó las Escuelas Nacionales de Arte con el objetivo de democratizar la enseñanza artística, al brindarle acceso a jóvenes de zonas intrincadas del país y a los sectores de la población menos favorecidos por el anterior sistema. De todos modos, por muchos motivos algunos desarrollan su creatividad de manera espontánea, fuera de las instituciones creadas.